Mostrando las entradas con la etiqueta artículos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta artículos. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de noviembre de 2013

Normas para sentarse en la mesa a la hora de comer




Es muy bueno que los niños aprendan los modales que deben seguir en la mesa, pues es un momento en el que demostrarán su educación durante toda la vida, y es algo que deberán seguir siempre, así que a continuación conocerás las normas para sentarse en la mesa esencial es que debes enseñarle a tus hijos.

Lo principal es que aprendan a decir por favor y gracias, además es algo que debe aprender para la vida en general, dos palabras que pueden demostrar su formalidad y respeto.

Aunque esto no parezca importante realmente lo es, una regla básica que le servirá mucho más adelante en su vida, y es que siempre este vestido en la mesa, no con pijama y sin zapatos, la hora de la comida es un momento que se debe estar bien presentado.

En tercer lugar enséñales a lavar sus manos con jabón y de la forma correcta siempre antes de comer, un habito de higiene que le evitara muchas infecciones, en especial en las edades en las que quiere estar tocando todo lo que se encuentra.

Enséñales que en la hora de la comida no se debe hablar de temas desagradables ni de problemas, por el contrario es un momento para hablar de lo bueno que pasa dentro de la familia y a su alrededor.

También es importante que aprendan a pedir permiso antes de pararse de la mesa, en especial si otras personas continúan haciéndolo.

Finalmente y muy básico es que aprenda a usar los cubiertos correctamente, no llenar completamente la boca, no hablar con la boca llena y  a usar la servilleta.

Fuente: Escuela en la nube

viernes, 27 de septiembre de 2013

Saborizantes y colorantes artificiales causantes de hiperactividad infantil


Los colorantes y aditivos artificiales utilizados habitualmente en productos alimenticios infantiles exacerban la hiperactividad en los niños, incluso en aquellos que no sufren ese trastorno, según un artículo publicado hoy en la revista médica The Lancet.

Un grupo de científicos de la Universidad de Southampton (sur de Inglaterra) estudiaron los efectos de los aditivos en las alteraciones del comportamiento infantil en un grupo de casi 300 niños, 153 de ellos de 3 años y otros 144 de 8 y 9. A los niños se les dieron en unos casos dos mezclas de bebidas distintas que incluían diferentes aditivos y en otros, un placebo.

Entre esas sustancias figuraban el conservante benzoato de sodio (E211), utilizado en refrescos como Pepsi Max, Fanta o Sprite, y los colorantes artificiales E110, E102, E122, E124, E129 y E104, presentes en muchos caramelos y dulces consumidos diariamente por los niños británicos. Por ejemplo, el E110 se utiliza en los aperitivos de maíz Doritos y el E122 en la Fanta.

No se trata de la primera investigación que establece vínculos entre los aditivos y la hiperactividad en los menores, pero su importancia estriba en que en esta ocasión se ha estudiado a niños de más de tres años y no todos con ese trastorno de conducta. Los expertos detectaron indicios de hiperactividad en los niños que habían consumido las bebidas que incluían aditivos, como un comportamiento bullicioso, pérdida de concentración, incapacidad para jugar con un solo juguete o completar una tarea y mayor locuacidad.

La mezcla A, que incluía mayores niveles de aditivos, causó "significativos efectos adversos" en todos los niños de tres años, quienes, sin embargo, reaccionaron de forma más variable a la mezcla B, que contenía la media diaria de aditivos que consumen los niños británicos. Los niños del grupo de mayor edad mostraron un significativo efecto adverso cuando tomaban una u otra combinación.

Advertencia a los padres

La Agencia de Control Alimentario británica (FSA) ha rechazado los llamamientos a la prohibición de esos aditivos, pero ha lanzado una advertencia a los padres sobre los riesgos de esos ingredientes si sus hijos muestran indicios de hiperactividad. La FSA asegura que corresponde a las autoridades de la Unión Europea legislar sobre esos aditivos.

En la presentación de los resultados del informe, el director de la investigación, Jim Stevenson, ha considerado que podrían tomarse medidas rápidas contra los colorantes artificiales, pero que llevaría más tiempo ir eliminando el uso del benzoato de sodio como conservante. El negocio mundial de aditivos está valorado en más de 25.000 millones de dólares anuales, según el diario británico The Guardian.

Fuente: www.sociedad.elpais.com

jueves, 22 de agosto de 2013

Errores de padres en su afán por que sus hijos lean



¿Por qué a muchos niños no les gusta leer? Quizá toda la culpa no la tengan la televisión y las consolas

«Haced lo que queráis, porque de todas maneras lo haréis mal», decía Sigmund Freud a las madres. Quizá fuera demasiado extremo, pero lo cierto es que con toda la buena voluntad del mundo, a veces los padres se equivocan. Todos querrían ver a sus hijos devorando libros y disfrutando al leer mientras aprenden sobre mil y un asuntos, pero en su empeño por fomentar la lectura, el tiro les sale por la culata. ¿Qué falla?

No «hay que leer». Ya lo decía el escritor francés y profesor de literatura Daniel Pennac en el ensayo «Como una novela» con el que lleva abriendo la mente a muchos padres y educadores desde hace 20 años: el verbo leer, como el amar o el soñar, «no soporta el imperativo». Leer es un derecho, no un deber. Es inútil obligar a leer y además resulta contraproducente porque no se transmite una afición por la fuerza.

No se contagia un «virus» que no se tiene. Si los padres no leen o sus hijos no les ven leer, difícilmente podrán convencerles de que se lo van a pasar bien leyendo. Las personas a las que les gusta leer normalmente han tenido algún familiar que les ha transmitido la pasión por los libros. La falta de tiempo no es excusa porque cuando algo realmente se quiere, se busca el tiempo, insiste Pennac.

La lectura, no siempre en soledad. Leer a un niño «es una práctica fundamental, tal vez la más importante y eficaz sobre todo con los niños que tienen dificultades para leer y les cuesta un gran esfuerzo», señala el maestro, licenciado en Historia y logopeda Pablo Pascual Sorribas. Al escuchar a sus padres, comprenden mejor el mensaje y disfrutan con la historia.

¿...y por qué en silencio? «¡Extraña desaparición la de la lectura en voz alta. ¿Qué habría pensado de esto Dostoievski? ¿Y Flaubert? ¿Ya no tenemos derecho a meternos las palabras en la boca antes de clavárnoslas en la cabeza? ¿Ya no hay oído? ¿Ya no hay música? ¿Ya no hay saliva? ¿Las palabras ya no tienen sabor? ¡Y qué más! ¿Acaso Flaubert no se gritó su Bovary hasta reventarse los tímpanos? ¿Acaso no es el más indicado para saber que la comprensión del texto pasa por el sonido de las palabras de donde sacan todo su sentido?», escribía Pennac.

No al constante «¿qué has leído?». Examinar a los niños de cada capítulo o cada libro convierte un placer en un examen, con la ansiedad que de ello se deriva. Conversar sobre un libro que se ha leído fomenta la lectura, siempre que el niño no se siente como en un banquillo. Es el «derecho a callarse» de todo lector, porque ¿a quién no le molesta que le pregunten qué ha entendido?

No a los clásicos por obligación. La escritora Ángeles Caso describía en el artículo «Lectores del siglo XXI» cómo se enamoró de la literatura: «No recuerdo que me padre me negase nunca un libro. Ni por bueno ni por malo, ni por demasiado sencillo ni por demasiado complicado, ni por moral ni por inmoral. En mi casa leíamos con la misma fruición los «Cuentos del conde Lucanor» y las historietas de Tintín, el «Poema del Cid» y las trastadas de Guillermo Brown...». Y añadía: «Si alguna vez le devolví un libro sin terminarlo, lo recogió con la misma sonrisa con que me lo había entregado, sin hacerme sentir culpable o tonta por mi desinterés». Los padres pueden alentar y estimular, pero los lectores tienen derecho a elegir.

No al «hasta que no lo acabes, no hay televisión». La televisión se convierte así en un premio y la lectura en un trabajo, en el peaje necesario hasta la tele, una contradicción. Y puede ser la tele, o la consola...

Miguel de Cervantes decía: «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho». No pongamos zancadillas.

Los diez derechos del lector

El escritor y profesor francés Daniel Pennac recoge en «Como una novela» (Anagrama) el decálogo de los derechos del lector:
  • El derecho de no leer un libro.
  • El derecho de saltar las páginas.
  • El derecho de no terminar un libro.
  • El derecho de releer.
  • El derecho de leer lo que sea.
  • El derecho al Bovaryismo (enfermedad textual transmisible).
  • El derecho de leer donde sea.
  • El derecho de buscar libros, abrirlos en donde sea y leer un pedazo.
  • El derecho de leer en voz alta.
  • El derecho de callarse.

Fuente:  http://www.abc.es/

viernes, 16 de agosto de 2013

Infancia y educación emocional: leyendas, cuentos y televisión


Por: Elena Mayorga

Desde que tenía poco más de dos años, casi todas las semanas, mi hija Adriana y yo, reservamos una mañana o una tarde para ir de paseo a la biblioteca más cercana a nuestro barrio (puesto que, en el nuestro, y a pesar de que vivimos más de 10.000 habitantes, no hay). Cada una de estas visitas es un acontecimiento especial para nosotras, así que, para disfrutarlo al máximo, lo preparamos con mucha ilusión y cariño. Lavamos fruta, llenamos una botellita de agua, cogemos la bici de Adriana y nos vamos hacia la aventura. Nunca sabemos que historias encontraremos entre los libros de la “biblio” (como dice Adriana) y esto nos llena de curiosidad y emoción.

Debido a que vivimos en una sociedad en la que cada vez las familias son más reducidas y en la que, por lo menos en las grandes ciudades, estamos muy aislados y solos, el papel de los libros como transmisión de emociones, arquetipos y símbolos culturales es fundamental para los niños. Antiguamente, los ancianos tenían ese cometido y con los cuentos y leyendas de sus narraciones orales, transmitían a las siguientes generaciones ese saber consciente e inconsciente cargado de enseñanzas y herramientas para enfrentarse a la vida. Enseñanzas, que también eran difundidas de forma más visual e impactante a la hora de las fiestas, celebraciones y rituales: nacimientos, muerte, bailes, máscaras, representaciones cosmogónicas, etc.

Por supuesto, no todos los mensajes transmitidos eran y son inocentes y/o desinteresados. Debido a este sesgo ideológico, es muy importante acompañar a nuestros hijos pequeños en sus lecturas (o cuando ven la televisión), para detectar las “enseñanzas ocultas” cuyo objetivo es someter y/o adoctrinar a los niños. Nosotros debemos, como padres, ayudar a que nuestros hijos desarrollen la capacidad de cuestionar toda la información que reciben para que con el tiempo, aprehendan todo aquello que les pueda servir y rechacen aquellas doctrinas que mermen su libertad de elección.

Por otro lado, un hecho muy preocupante es que, en muchos hogares, un medio tan hipnótico y con tanta capacidad de manipulación como la televisión, se haya erigido en el sustituto natural de la tradición oral de emociones, arquetipos y símbolos humanos. Estoy convencida de que esta es una de las razones de la adicción de los niños a la tele, puesto que para crecer, desarrollarse y aprender a comprender el mundo de forma consciente e inconsciente, los niños necesitan oír y ver las experiencias de otras personas o personajes ficticios y/o simbólicos. Al ser la televisión un medio visual, el impacto de esas historias es mayor: al tiempo que reciben la información, están viendo y viviendo las historias de esas personas o personajes.

El problema se presenta cuando estas enseñanzas, debido a la falta de urdimbre a nuestro alrededor, les llegan a los niños en exclusiva a través de la televisión y sin que a su lado esté un adulto para evitar el enorme impacto que pueda tener en su psique las imágenes que están viendo y la información que las acompaña.

Que conste que no deseo demonizar la televisión, creo que también cumple su papel. En una sociedad tan tecnificada e icónica como la nuestra, los niños también tienen que aprehender este lenguaje visual actual, diferente al de nuestros antepasados. Lo queramos o no, su futuro estará lleno de pantallas. Para desenvolverse con soltura en ese mundo del mañana, su mundo, resulta muy importante que desde pequeños asimilen las bases de esta cultura tecnológica y visual.

Pero, la televisión no puede ser consumida de forma masiva e indiscriminada. Debemos evitarle a nuestros hijos, sobre todo cuando son muy pequeños e influenciables, dibujos violentos, anuncios publicitarios, programas de telerrealidad y todas aquellas emisiones que, por estar mostrándoles una visión manipulada y sesgada de la realidad, pueden resultar perniciosas para su desarrollo (como las series de niños supercompetitivos, triunfadores y guapísimos que más que niños parecen adultos en miniatura).

No es malo que los niños vean un poco de televisión al día, de hecho mi hija lo hace porque dice que le divierte, pero tenemos que acompañar a nuestros hijos cuando la vean y servirles de sostén y guía emocional cuando no comprendan algo de lo que están viendo o cuando nosotros detectemos algo que les ha alterado. También es muy importante que les expliquemos que la mayoría de las cosas que ven en la tele son falsas y que la vida real no es así. A medida que vayan creciendo y madurando, ellos mismos aprenderán a discernir lo que es real de lo que no, la información que les convence y conviene y la que no.

Un método muy interesante para evitar que nuestros hijos vean tanta televisión es el de proponerles actividades alternativas, entre ellas, podemos contarles nosotros mismos cuentos y leyendas que conozcamos, leer con ellos los libros que hayamos sacado en la biblioteca, ir a pasear por el entorno natural más cercano, hacer con ellos manualidades, cocinar, montar un teatrillo (cuando son más mayores), escribir nosotros con ellos un cuento (ellos pueden inventar la historia, ilustrarla), etc.

Fomentar, desde su etapa uterina, el amor por los cuentos, las leyendas y las historias es un bien que todos podemos hacer por nuestros hijos. Además, los cuentos no sólo son una importantísima fuente de transmisión de emociones, arquetipos y símbolos, sino que, por otra parte, a los niños pequeños los cuentos (aún más si cabe, los que ellos se inventan, o los que piden que les contemos) les sirven como vía de asimilación, reelaboración o comprensión de sus propias vivencias.

Tampoco es desdeñable el efecto tan positivo para el vínculo que tienen esos cuentos: el compartir afición, la voz de los padres, el tono, la proximidad física, les acerca a nosotros, y también les ayuda a captar el significado de las emociones y de los sentimientos de los demás. Además, el entrar en contacto con una gran cantidad de mundos, vivencias e historias diversas (ayudados en muchas ocasiones por la emoción de la narración o el encanto de las ilustraciones) hace que nuestros hijos tengan mayor flexibilidad mental, más imaginación y más creatividad. Seguro que más de una madre o un padre que esté leyendo este artículo está pensando en las historias fascinantes que cuenta o dibujan sus hijos. Me encantaría poder oírlas todas, los cuentos de los niños son tan auténticos, tan sencillos y significativos, podemos aprender mucho a través de ellos.

Por otra parte, el ir a la biblioteca y pedir los libros prestados también tiene varios significados muy positivos: reutilizar los recursos, aprender que podemos compartir, conocer a otros niños con intereses parecidos y sobretodo, compartir la inmensa emoción que supone sumergirse en una nueva historia ¿de qué tratará? ¿qué pasará? ¿me divertirá? ¿lloraré? ¿me gustará?

La magia de los cuentos es infinita, compartidla siempre que podáis con vuestros hijos y dejad que ellos la compartan con vosotros.

Texto: Elena Mayorga


Fuente: http://www.mentelibre.es

miércoles, 7 de agosto de 2013

¿Desean los padres un colegio tradicional para sus hijos?

Artículo escrito por Leon Trahtemberg


300 parejas de padres entrevistados

En los últimos tres meses me he entrevistado con cerca de 300 parejas de padres del NSE A/B, cuyos hijos están por iniciar su vida escolar, y me ha sorprendido sobremanera uno de los reiterados argumentos con el que describen el colegio que desean para sus hijos. “No queremos un colegio tradicional”. Al detallar, se refieren a colegios rígidos, autoritarios, con disciplina asfixiante, centrados en cumplir rígidamente con programas y estándares preestablecidos, con una agotadora sobrecarga de tareas y exámenes, y desinterés por apoyar a alumnos con dificultades. Lamentan la poca preocupación por cultivar la autoestima y seguridad interna de los niños, su motivación, afectos, habilidades sociales, creatividad, razonamiento propio y algo que denominan genéricamente como “ser felices”.
Si tuviera que hablar en términos de mercado para describir “lo que quiere el consumidor”, esa sería una buena descripción. Muchos de ellos, exalumnos de colegios conocidos, sostienen que “su época ya pasó” y que quieren para sus hijos otra cosa.
Casi a la par empecé a leer el libro “The Self Destructive Habits of Good Companies” (Jagdish Sheth, 2007) y, mientras leía el capítulo 1 “Why Do Good Companies Go Bad”, no pude evitar asociar lo escrito con los patrones de crítica que escuchaba de padres hacia diversos colegios reputados de Lima. El libro analiza los casos de la caída de súper empresas como Digital, Intel e IBM, y el costoso esfuerzo que tuvieron que hacer para reinventarse luego de su crisis en los años 1996, 1993 y 2003, respectivamente.
Al analizar las causas de su debacle, se mencionan tres que están en el centro de todas, que son: la negación de su estancamiento y falta de sensibilidad hacia los nuevos productos, arrogancia frente a los consumidores, y complacencia autodestructiva respecto a su posición dominante. En suma, su éxito y posición preferente en el mercado terminaron siendo las causas de su crisis y eventual fracaso.
Hay colegios que se han percatado de esto y están haciendo su autoevaluación institucional, acreditación, FODA, estrategia de mercado, plan de mejoramiento, etc.; quién sabe, quizás les resulte útil incorporar estos datos como espejo para su discusión interna.
León Trahtemberg
 
Fuente: Diariocorreo.pe

domingo, 4 de agosto de 2013

Ejercicios para mejorar la falta de atención


Ejercicios para mejorar la falta de atención
Los adultos pueden ayudar a los niños a potenciar esta capacidad imprescindible para el aprendizaje
Por MARTA VÁZQUEZ-REINA / 8 de septiembre de 2009

"Se distrae mucho en clase", "no atiende cuando se le habla", "es muy despistado". Muchas de estas frases son pronunciadas de manera habitual por los docentes al describir el comportamiento de algunos alumnos en clase. Pero se resumen en un único concepto: falta de atención. Esta capacidad, básica para desarrollar la mayoría de las tareas escolares, se puede reforzar y ejercitar por medio de juegos y actividades atractivas para los niños.
Los problemas de atención en edad preescolar tienen una relación directa con el fracaso académico. Ésta es una de las principales conclusiones que destaca un reciente estudio realizado por la Universidad de California Davis. La investigación, en la que han participado cerca de 700 niños durante más de 20 años, revela que el déficit o la falta de atención puede frenar el aprendizaje. Cuando esto ocurre desde la etapa preescolar, es probable que afecte al rendimiento en ciclos educativos posteriores.
Muchos de estos niños padecen lo que se denomina déficit de atención con hiperactividad, más conocido como TDAH, un trastorno que afecta a entre un 3% y un 6% de los niños en edad escolar de nuestro país, casi un niño por aula. Una vez diagnosticados, estos menores deben ser tratados por un profesional. Los padres y docentes deben intervenir en los aspectos que les recomienden los expertos.
Sin embargo, otros motivos favorecen la falta de atención de los más pequeños de manera puntual o generalizada. Son aspectos que afectan a su proceso de aprendizaje y a su actividad en el aula. No aprenden bien los conceptos, tienen lagunas porque no han prestado atención y, cuando estudian, se sienten confusos.
En estos casos, los adultos pueden intervenir y potenciar la capacidad de atención mediante ejercicios sencillos y juegos que enseñen a los niños a retener la información importante e ignorar las distracciones. Estas actividades permiten entrenar tanto la atención visual como la auditiva, ambas muy necesarias para adquirir destreza en el estudio y para ejercitar la memoria.
Al trabajar la capacidad de atención, hay que mostrar la actividad siempre como un juego para que los niños estén motivados. Así se recomienda desde el Departamento de Orientación del Colegio San Gabriel, de Alcalá de Henares (Madrid), que aconseja practicar dos o tres veces por semana, durante un máximo de 15 minutos al día. Estos especialistas, que cuentan con un amplio listado de actividades para cada etapa educativa, recalcan que no hay que facilitar la tarea, sino ayudar sólo cuando sea necesario y no marcar los errores. El mismo niño debe ser quien los descubra. 

Ejercicios y actividades
En la web "Orientación Andujar" se recoge un amplio listado de ejercicios para mejorar la atención. De utilidad para padres y docentes, se pueden descargar y emplear en el momento en el que se necesiten. En "Psicología y Pedagogía", blog de especialistas en estas disciplinas (infantil y juvenil), se recomiendan un buen número de juegos clásicos, como puzzles, dominó o cartas, para entrenar la atención con los más pequeños.
Además de los recursos que se encuentran en Internet, en casa se pueden realizar otras muchas actividades sencillas, aconsejadas por los orientadores y que ayudan a los padres a potenciar la capacidad de atención de sus hijos:
  • Enumerar tres, cuatro o cinco cosas (según la edad) que puede encontrar en casa y pedirle que las traiga para comprobar que ha atendido al listado.
  • Decirle una palabra o un número. A continuación, recitar un listado de palabras o números, entre los que se encuentre el anterior, y pedirle que haga una señal cuando lo escuche.
  • Colocar diferentes elementos en una mesa, en un orden determinado. Variar luego el orden para que vuelva a colocarlos en el modo inicial.
  • Guardar varios objetos en una caja, cerrarla y pedirle que repita el nombre de todos los objetos que están en su interior.
  • Disfrazarse con varios adornos y quitarse algunos para que descubra cuáles han desaparecido.
Qué puede hacer el profesor
Captar la atención de los alumnos en clase es uno de los primeros retos a los que se enfrentan los docentes en el aula. El psicopedago Juan Vaello Orts, autor, entre otras obras, del libro 'Cómo dar clase a los que no quieren', considera que en el ámbito escolar se distinguen dos tipos de atención: la del alumnado, que debe ser concentrada en torno a la tarea o al profesor, y la del docente, que debe distribuirse entre todos los estudiantes por igual. Vaello apunta diferentes estrategias para captar la atención y para mantenerla:
  • Asegurar la atención de todos los alumnos y no comenzar la clase hasta haberlo conseguido.
  • Advertir al alumno distraído de manera individual, llamarle por su nombre. Si este paso es ineficaz, conviene hacer una advertencia personal privada.
  • Detectar los elementos que pueden distraer a los estudiantes e intentar anularlos.
  • Colocar a los alumnos de menor rendimiento más cerca del docente.
  • Iniciar la clase con actividades que favorezcan la atención, como preguntas breves sobre la clase anterior o ejercicios prácticos.
  • Utilizar distintas formas de presentación de los contenidos de la materia, como lecturas, videos, etc. Variar las tareas que deben realizar los estudiantes para evitar la monotonía.
  • Detectar cuáles son las metodologías que consiguen un mayor nivel de atención en los alumnos y utilizarlas en los momentos claves, como al final de la clase, cuando están, en general, más cansados.
Por otra parte, Isabel Orjales, doctora en Pedagogía, señala en su manual para padres y educadores 'Déficit de atención con hiperactividad' diferentes tácticas para mantener el nivel de atención individual de los alumnos con este trastorno, pero que pueden utilizarse con estudiantes que denotan en el aula falta de interés y exceso de distracción. La base fundamental es conseguir que este alumno participe en el aula: sacarle a la pizarra o hacerle preguntas frecuentes y fáciles para favorecer su dinamismo en clase. Para conseguir atraer su atención y evitar que se disperse es recomendable acercarse a su mesa y continuar allí la explicación, o bien apoyar la mano en su hombro mientras se expone al resto de los estudiantes. 

jueves, 1 de agosto de 2013

El papel de la familia en los deberes escolares



El papel de la familia en los deberes escolares
Escrito por Aportaciones
Artículo escrito por Berta Ponce, psicologa de www.psicologasmadrid.com


Un niño pasa muchas horas en el colegio, es una de las partes más importantes de su vida. Necesitan saber que sus padres se implican y se interesan por lo que allí pasa: sus amigos, los juegos, las actividades, sus profesores, sus deberes etc.
A todos los padres les gusta que sus hijos vayan bien en el colegio y saquen buenas notas, incluso muchos padres piensan en el futuro de sus hijos imaginando que carrera escogerán o en que trabajarán, pero en todo este proceso muchas veces los padres tienen dudas: ¿hay que  ayudar a los niños con sus deberes?, ¿Cuál es la labor de cada uno, del niño, del profesor y de los padres?, ¿Qué pasa cuando no quieren estudiar?, ¿Y si se olvidan frecuentemente de los deberes?, ¿ Hasta donde como padres hay que implicarse en las cosas del colegio?

Habrá cosas del colegio, que como padres nos gusten más o nos gusten menos, entre ellas puede estar la cantidad de deberes que los niños llevan a casa. Los niños han de saber que cada curso será distinto y que cada profesor también por lo que habrá veces que tengan profesores que manden más tareas y otros que manden menos. Pero el colegio no solo son los deberes, es un conjunto de cosas y como tal debemos aceptar el conjunto.
Algunas cosas importantes que los padres han de trasmitir a un niño durante sus años de colegio
  • Que el objetivo de los deberes es ayudarle a él a averiguar si entiende lo que ha aprendido en clase así como a crear un hábito de estudio.
  • Que al colegio se va a aprender, esto significa que muchas veces no sabrán cosas y que uno se puede equivocar, por lo tanto equivocarse es parte del aprendizaje.
  • Que los profesores están para enseñar, resolver dudas y se les puede preguntar cuando uno no entiende algo.
  • Que ellos mismos son los responsables de sus tareas y exámenes
¿Que actitud de los padres ayuda a los hijos?
  • Dejar que el niño se responsabilice de su trabajo. Esto no significa falta de interés, de hecho se puede mostrar interés de muchas maneras, por ejemplo: preguntarle sobre los ejercicios que está haciendo, diciéndole que  lea en voz alta sobre lo que está aprendiendo, preguntándole la lección una vez que ya ha estudiado.
  • Ayudándole a entender porque cada asignatura es importante.
  • Alentarle a llevar al día sus estudios, mostrándole las ventajas de hacerlo de esta manera.
  • Hablar con él sobre temas que estudia para que de esta manera amplíe su nivel de conocimiento, aprovechando por ejemplo alguna noticia de la tele, algún viaje que se haga en familia, alguna visita cultural etc.
  • Darle recursos que le ayuden a organizarse, por ejemplo organizar la mesa de estudio, mostrarle la utilidad de diferentes herramientas para buscar información: diccionario, internet…
  • Mantener el contacto con el tutor teniendo entrevistas a lo largo del curso.
  • Motivar al niño reforzando su buena conducta ante los estudios, valorando no solo los resultados sino también el esfuerzo.
  • Reflexionar acerca de nuestro comportamiento en relación a los estudios y los deberes, como padres trasmitimos muchos mensajes con nuestra actitud, nuestras expectativas, preocupaciones etc. Pensar sobre ello nos hará darnos cuenta de muchas cosas, por ejemplo, si estamos ejerciendo mucha presión, si le damos demasiada importancia a este tema dejando de lado otros o por el contrario, si le damos poca importancia y estamos mostrando desinterés.
  • Trasmitir a los niños una imagen positiva del estudio y tratar de que su papel en el aprendizaje sea lo más activo posible, hablar con ellos sobre las enormes ventajas de aprender y tratar de que no se queden en un papel donde solo escuchen, lean y memoricen. Animarles a que opinen sobre lo que leen, piensen, critiquen, investiguen, comparen etc.
  • Establecer un tiempo para los deberes y una vez pasado ese tiempo hacer otras cosas, durante la tarde ha de dar tiempo a jugar, descansar, hacer alguna actividad, estar en familia etc.
¿Qué consecuencias tiene que los padres se hagan siempre cargo de los deberes?
Muchos padres se meten en un círculo del que sienten que es difícil salir, se sientan cada tarde con sus hijos y los libros, revisan la agenda, les organizan por donde empezar, resuelven cada duda etc. Esto se convierte en una sobrecarga unida a las múltiples tareas que además tienen que hacer. A su vez cuando intentan dejar de hacerlo se dan cuenta que sin ellos los niños se sienten perdidos, temen entonces que el niño suspenda, no lleve bien hechos sus deberes por lo que siguen haciéndose cargo cada tarde.
Esto genera muchos momentos de tensión entre padres e hijos, además los niños se sentirán cada vez más inseguros pensando que ellos solos no son capaces de hacer las cosas, cada vez preguntaran más dudas y les será más difícil hacerse cargo de sus cosas.
¿Que pueden hacer los padres para romper este circulo? En primer lugar pensar sobre esta situación, es probable que a algunos padres les cueste tolerar el malestar de su hijo cuando no sabe algo o que piensen que el hijo no será capaz de hacer las cosas solo. De esta manera tenderán a protegerlo en exceso ayudándole en todo.
Será importante calmarse y pensar que beneficiará  al niño a largo plazo, si echan la vista atrás se darán cuenta que hay experiencias que solo son aprendidas a través de la experiencia propia,  también, que poco se consigue en la vida sin esfuerzo y aprender no es una excepción.
Una de las formas de trasmitirles esto es que cada uno se haga cargo de sus propias responsabilidades. Esto ayudará a que cada vez los niños se sientan más autónomos y con más confianza en sí mismos.
¿Cuándo tienen los padres que intervenir?
  • Cuando el niño tiene algún problema de aprendizaje y se ha recomendado por parte del profesor u orientador que los padres participen en ayudar con los deberes.
  • Participando en proyectos puntuales, que por su dificultad requieran la ayuda de un adulto y como una manera también de disfrutar haciendo algo juntos.
  • Cuando vemos que le cuesta organizarse y tarda demasiado en hacer pocas cosas. Se les puede ayudar poniéndoles pequeñas metas dentro de los deberes cada día, esto le animará y le hará menos pesado lo que tiene que hacer.
  • Cuando le notamos muy frustrado, ansioso o enfadado, lo importante entonces será parar y poder pensar juntos que le está pasando, estas emociones interfieren en el aprendizaje por lo que lo más importante será primero ayudarle a calmarse. Más tarde podrá continuar o incluso llevar los deberes sin acabar y preguntarle al profesor de manera individual.
Uno de los componentes fundamentales para lograr el éxito en el colegio es una relación positiva entre padres e hijos. El colegio será una parte importante para los niños pero estos necesitan que sus padres pongan también interés en todas las áreas de su vida y aunque buscar el equilibrio no siempre es fácil será importante para todos que los padres se detengan  a pensar como están llevando a cabo esta tarea.
Berta Ponce

martes, 30 de julio de 2013

La lectura, un problema de hábito - Oscar Muñoz



La lectura, un problema de hábito
Por Oscar Muñoz



¿Por qué será que para hablar de los niños como lectores pensamos de inmediato en la escuela y en la enseñanza de la lectura? Seguramente porque pecamos de ingenuos, pero también porque resulta obligatorio reconocer a la escuela como el espacio institucional en el que los niños se forman como lectores. Efectivamente, la escuela tiene la responsabilidad de enseñar a leer, una obligación educativa que la sociedad ha delegado en ésta. Sin embargo, dado el carácter alfabetizador de la escuela, no ha sido posible trascender hacia un hábito en la población infantil.
Por lo general, la escuela primaria se ha preocupado solamente por enseñar el mecanismo de la lectura. Pero en cuanto al hábito lector, la escuela misma se ha encargado de transferir a la familia la responsabilidad de formar al niño como un asiduo lector en el hogar. En esta coyuntura se ha conseguido que el niño, entre las tareas extraescolares para realizar en casa, tenga que leer bajo la supervisión de los padres, siempre que éstos asuman tal labor. De esta forma, y otra más, la escuela devuelve aquella responsabilidad que se le había delegado socio-históricamente para formar lectores.

Ante esta confusa situación, suele suceder uno de tres hechos inevitables:
Que la familia acepte conscientemente la responsabilidad que se le devuelve.- Si la familia tiene la costumbre de leer y cuenta con suficientes y variados textos, el niño desarrollará con toda seguridad un hábito lector aceptable, pero si en el hogar no hay rutina por la lectura y tampoco cuenta con un mínimo de textos, al niño le será muy difícil fomentar una cultura lectora.
Que la familia acepte inocentemente la responsabilidad que la escuela le devuelve.- Si los padres tienen el hábito lector y una buena cantidad de libros, lo más seguro será que el niño se acerque a los textos y los lea, por lo que sería posible que se forme como un habitual lector, o quizás tal posibilidad nunca se presente; pero si en casa no se tiene dicha costumbre ni tampoco libro alguno, resultará más que difícil que el niño tenga por rutina la lectura.
Que la familia rechace la responsabilidad que se le quiere devolver.- Es posible que los padres inscriban al niño en escuelas de regularización, centros de educación artística o en otro turno escolar; estas acciones representan el bateo de la responsabilidad que se quiso devolver al hogar. Pero puede suceder que los padres asuman una postura radical respecto de la responsabilidad que tiene la escuela en la formación lectora de los niños, lo que representa una re-devolución de este compromiso utilizando el mismo canal escuela-padres.

Ante esta situación, al no contar con los apoyos y orientaciones que conduzcan hacia la formación lectora, y sí en cambio con las presiones escolares y familiares, el niño, si bien le va, se adentrará a una lectura obligada, con el consecuente rechazo inherente a los libros. Aunque aquí no termina el problema.
En el interior de la escuela, después de cumplir con la alfabetización e intentar devolver la responsabilidad del hábito lector a la familia, la lectura es considerada como un contenido escolar y un recurso de aprendizaje. No se niega la necesidad de tomar la lectura como contenido del programa educativo ni tampoco se rechaza la ventaja de utilizar la lectura como una excelente herramienta para lograr aprendizajes diversos. Pero sí puede cuestionarse que se le dé más importancia a la medición de la lectura o las pruebas de comprensión, que a la práctica de leer. Cuando el niño lee una gran cantidad de palabras por minuto, en lugar de leer por leer, y cuando responde preguntas sobre el contenido de un texto, en vez de opinar sobre lo leído y expresar libremente sus gustos y preferencias, lo único que se logra es una mecanización de la lectura, fría y bastante aburrida.
¿Cómo se puede lograr entonces la formación del hábito lector? Para ello, será importante saber cómo se forman los hábitos culturales. Según Tomashewski, la habilidad, la destreza y los hábitos, se desarrollan en la práctica de las actividades, y uno después de otro. La habilidad estará desarrollada cuando se tenga un control consciente y una atinada dirección en la ejecución de una actividad; la destreza, cuando se actúe de manera automática, sin que exista la necesidad ni control ni dirección especiales sobre la conciencia y el hábito; cuando las actividades automáticas se han realizado varias veces con el acompañamiento constante de los sentimientos del hombre, de tal modo que se haya producido en éste una fuerte necesidad de volver a repetir, bajo determinadas circunstancias, dichas actividades (la ejecución de tales actividades proporciona placer, en tanto que un impedimento causa insatisfacciones).
Con base en lo anterior, en cuanto a la formación del hábito lector, será necesario el desarrollo de habilidades y la destreza en la práctica de la lectura; pero de tal modo que no se desvíe hacia una mecanización lectora, sino que desde un principio la ejecución de la lectura exija un control consciente sobre lo que se lee, es decir, que leer resulte comprender, y además que no se busque la excelencia de una lectora oral, con la debida puntuación, entonación y demás, sino que trascienda a una comprensión automática cada vez que se lea. Cabe señalar que esta comprensión automática de la lectura no resulta, como algunos piensan, una acción inconsciente, sino que al comprender de manera automática un texto, aquel control consciente que participó en el desarrollo de la habilidad ha alcanzado un mayor nivel al establecer una relación entre lo leído y las experiencias personales, la realidad circundante u otros textos conocidos, así como entre lo que se lleva leído, lo que se lee y lo que vaya a leerse en el mismo texto.
De esta manera, al tener una idea sobre el desarrollo del hábito por la lectura, se puede advertir la necesidad de ciertos apoyos que aseguren la formación de lectores, aunque se requerirá de una auténtica corresponsabilidad entre la escuela y el hogar. De otra manera, el problema persistirá.

Además de lo anterior, será importante considerar ciertas recomendaciones que apoyen la formación del habito lector en los niños, como las siguientes:
La familia debe tener la costumbre de leer en voz alta, de tal modo que todos puedan y quieran participar. Quienes saben leer pueden turnarse de vez en vez; quienes no, podrán incorporarse cuando aprendan a hacerlo. No debe faltar la opinión pública y la crítica de cada miembro de la familia cuando se haya terminado de leer un texto, aunque será importante que se haga de manera espontánea y libre.
Como en el grupo escolar, todos los niños tendrán un mismo nivel pre-lector o lector, además de contar con los libros escolares, es conveniente contar con una pequeña biblioteca que incluya todo tipo de textos sin que sea obligatoria su lectura. Para operar esta biblioteca, deben utilizarse todas las estrategias posibles de motivación para lograr que los niños se acerquen a los libros, los hojeen y elijan entre todos el que quieran sea leído en voz alta. No deben olvidarse los comentarios espontáneos.
Conviene promover, tanto en la escuela como en el hogar, la lectura silenciosa. Para esto, es importante que se produzca una atmósfera lectora; en casa cada cual puede leer lo que quiera y cuanto quiera y, si lo desea, comentar lo leído: en la escuela, a pesar de que la vida escolar padece de horarios estrictos de trabajo, pueden abrirse tiempos de lectura en los que cada alumno elija un libro y lo lea hasta donde desee, sin que sea obligatorio que todos lo hagan. Las bibliotecas escolares, las públicas o las salas de lectura, pueden contribuir en mucho.

Habrá que resaltar la importancia que tiene el contar con libros interesantes y divertidos que despierten la inquietud por leerlos, encontrar la mejor manera de motivar a los niños para que lean lo que deseen y cuanto quieran y orientar su formación de lectores hacia el placer de la lectura.
 
(O.M., Mérida, Yucatán, Méx., mayo de 2002).

Conclusiones (pherval)
* La escuela y el hogar son los lugares más importantes donde se puede conseguir el hábito lector.
* Solo la constante práctica hará al niño un futuro lector.
* Si la familia no lee, no habrá ejemplos motivadores para leer.
* Los libros son para leer, no para que esten de adorno, hay que tener una biblioteca lo más surtida posible.

domingo, 28 de julio de 2013

La tecnología hará replantearse la agrupación por edades en la escuela



Los avances en materia de tecnología y las plataformas digitales de aprendizaje harán replantearse la agrupación por edades de los estudiantes de enseñanza secundaria y sustituir esta organización por una agrupación según el nivel de competencia de los alumnos. Es lo que opina Jeff Livingston, vicepresidente senior de Preparación universitaria y profesional en McGraw-Hill, que apuesta por una educación personalizada y adaptada al ritmo de aprendizaje de cada alumno.

Según indica Ki Mae Heussner en un artículo publicado en GigaOm, las clases con alumnos de diferentes edades ya han sido aceptadas por algunas escuelas norteamericanas y se cree que en estos entornos docentes el verdadero aprendizaje se logra mejor cuando los estudiantes se sienten motivados a progresar a su propio ritmo y se ayudan mutuamente.

Heussner afirma que a medida que la tecnología permita a los docentes ayudar a los estudiantes a hacer uso de los contenidos educativos a su propio ritmo, y haga posible evaluar eficazmente su dominio de habilidades y conceptos, las clases ‘multiedades’ podrían convertirse en una realidad en más escuelas tradicionales.
  
Según revela Heussner, en una conversación mantenida con Jeff Livingston, este señaló la universidad virtual Western Governors University (WGU) como un modelo de aprendizaje basado en competencias, y no en el número de horas que un estudiante pasa en el aula. Livingston también destacó el crecimiento de estudiantes que realizan cursos en línea, así como cursos universitarios en el campus para compensar las limitaciones de sus escuelas locales. “Conforme más estudiantes automotivados comiencen a trazar su propio camino, cada vez más con la ayuda de las plataformas digitales -afirma Linvington-, los educadores no tendrán más opción que averiguar la manera de acomodarlos”.

Asimismo, Livingston sostiene que los nuevos modelos de aprendizaje basados en competencias contribuirán también a nuevas formas de concebir los certificados académicos. Según indica Heussner, este debate ya se está gestando en el ámbito de la educación superior, y plataformas como la universidad virtual Udacity y la plataforma de educación por internet Coursera, han comenzado a certificar en línea las competencias de sus estudiantes. Además, Livingston afirma que el certificado de enseñanza secundaria se verá progresivamente desafiado a demostrar su valor frente a otros tipos de certificados "articulados en torno a lo que se puede hacer, más que a lo que se sabe".

Según revela Heussner, en los últimos años la educación digital ha experimentado un crecimiento y una inversión tan profundos que no es difícil imaginar que este impulso continuará construyendo y remodelando tanto a las escuelas como a las aulas. Pero en su opinión, tan importante como construir toda una estructura tecnológica para las aulas es generar el material necesario para que los educadores se enfrenten a los nuevos modelos. “La tecnología ya está aquí -afirma la autora-, pero el desafío es romper con toda la burocracia y las fórmulas de pensamiento arraigadas sobre cómo estructurar y experimentar la educación”.

Fuente: http://www.lecturalab.org/

sábado, 27 de julio de 2013

Las 11 cosas que los maestros de tus hijos no te dicen



Lidiar con niños pequeños no es nada fácil, así que no nos diga que nuestro trabajo es “muy lindo” y que le gustaría dibujar y colorear todo el día.

No nos culpen si su hijo reprueba porque no soporta la exigencia de los colegios, con mucha carga horaria, a los que ustedes insisten que el chico asista.

No soy consejera matrimonial. Cuando tenga una reunión con usted, hablemos sólo de los avances de su hijo, y no de que su esposo no la ayuda en la casa.

A veces sus hijos no respetan al prójimo. Pero cuando en una entrevista, ustedes gritan, nos menosprecian o insultan, ahí entendemos perfectamente por qué ese chico también lo hace. Los modales de los alumnos son reflejo de los de sus padres.

Antes, los chicos salían al patio a jugar y resolvían solos sus diferencias. Ahora, en la era de la tecnología, no tienen habilidades para comunicarse. No saben cómo arreglar sus rencillas, y acuden a la maestra para que ella las solucione.

Su hijo quizá sea el centro de su universo, pero yo tengo que compartir el mío con otros 25 chicos.

Por favor, pida a su hijo que no envíe mensajes de texto por su celular en horas de clase.

Algunos futbolistas ganan sumas millonarias al año por patear una pelota durante 90 minutos en cada partido. Nosotros educamos a los líderes del futuro, y ganamos muchísimo menos que los futbolistas.

Los chicos revelan los secretos de la familia: dinero, religión, política, la vasectomía de papá...

Enséñeles todos los hábitos de higiene, ¡incluyendo el del control de piojos! Revisar las cabezas de todos los chicos nos lleva mucho tiempo y no podemos solucionar el problema en la escuela.

Solemos recordar a los niños que son alegres, respetuosos y de buen corazón, y no forzosamente a los que sacan las calificaciones más altas.

Fuentes: Federación Estadounidense de Maestros; entrevistas a maestros de primaria y secundaria de Georgia, California, Minnesota, Connecticut y Iowa, realizadas por Neena Samuel. Micaela Nerguizian, docente, entrevistada por Fernanda Pinto.


Fuente:  http://ar.selecciones.com/home/

jueves, 25 de julio de 2013

Un kit para contar cuentos en clase - La bolsa de los cuentos




Fantástica actividad la que os proponemos hoy. Con ella introduciremos a los niños en el gusto por la lectura de una manera muy divertida, desarrollaremos su creatividad, reforzaremos el lenguaje oral, reforzaremos también su autoestima (ya que los hacemos hablar para la clase con una actividad muy positiva), y lograremos que entren en un mundo de fantasía por un ratito.

Es muy sencilla de preparar, e incluso los mismos niños pueden prepararla. Sólo necesitamos unas cuantas piedras de río y una bolsa de tela para introducirlas, si puede ser decorada para hacerla más atractiva a los niños.  Cada una de las piedras ha de ir pintada con un dibujo. Dejad a los niños que elijan de manera libre lo que quieran pintar. Y una vez que las tenéis todas preparadas, solo tenéis que introducirlas en la bolsa, sentarlos en asamblea y… pedir un voluntario Cuenta Cuentos.
La maestra inicia el cuento diciendo la frase  Érase una vez…  Entonces el alumno que hará de cuenta cuentos, saca una piedra con un dibujo (por ejemplo un árbol) , y dice…  Érase una vez un árbol… y sigue la historia dejando volar su imaginación (érase una vez un árbol que estaba en medio del bosque, y un día llegó un… ). Cuando llegue a un punto donde necesite introducir otro elemento, vuelve a meter la mano y a sacar otra piedra con otra imagen, que  introducirá en la narración (por ejemplo una ardilla). El cuento quedaría así:  Érase una vez un árbol que estaba en medio del bosque, y un día llegó una ardilla y se subió en él. El árbol estaba contento por que tenía una nueva amiga y la ardilla se quedó a vivir en un hueco que encontró en el tronco. Allí estuvieron muchos días hasta que…   Y volvemos a sacar otra piedra, y así sucesivamente.  Hasta que se acabe el cuento que puede ser en cuanto el alumno lo decida.
También podemos hacer que un alumno saque una piedra cada vez , por turnos, y siga la historia.  Lo más positivo de esta actividad es que cómo el orden de los elementos va cambiando cada vez, las historias nunca serán las mismas. Son múltiples las combinaciones que podemos realizar y por ello, múltiples las historias que de esta bolsa salgan.
Disfrutad de los cuentos con vuestros hijos y vuestros alumnos, son ratos mágicos de la niñez que se recuerdan toda la vida.

miércoles, 24 de julio de 2013

Secretos de la memoria

El cerebro es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, ha sido estudiado muchas veces por científicos altamente reconocidos, sin embargo aún esconde muchos secretos.


No debemos olvidarnos, que este órgano es el encargado de acumular información y procesarla de acuerdo a nuestras necesidades. Pero esta información queda o se pierde, y es aquí donde interviene LA MEMORIA, es sobre esta función importantísima del cerebro la que tratará el presente artículo, escrito por MARIANA NIRINO en el diario LA NACIÓN BUENOS AIRES y publicado en el diario El Comercio de Perú el 13 de Agosto del 2000.

Link:

Formato: Google Docs

El secreto de uno de los mejores sistemas educativos del mundo

Un artículo del diario El Comercio (Perú) sobre el sistema educativo Finlandes, uno de los mejores del mundo

No son los que más invierten en educación, ni los que más tiempo le dedican. ¿Cómo es posible que Finlandia siempre gane en este ámbito? ¿Qué podemos aprender?

BBC Mundo. No son los que más invierten en educación (menos del 7% del PBI), ni los que imponen la mayor carga horaria a los niños en las escuelas (608 horas lectivas en primaria en comparación con 875 de España, por ejemplo).
Tampoco se inclinan por dar cantidades excesivas de tarea para la casa; y, a la hora de evaluar formalmente el éxito del proceso de aprendizaje, un par de exámenes nacionales cuando los jóvenes dejan la escuela, a los 18 años, les basta.
Entonces, ¿cómo es posible que los alumnos finlandeses siempre ocupen los primeros puestos en las listas internacionales que evalúan los niveles educativos?
Mientras en América Latina las protestas estudiantiles -más recientemente las de Chile y Colombia- ocurren con frecuencia, Finlandia parece haber encontrado un modelo -de educación gratuita de principio a fin y donde las escuelas privadas casi no existen- que tiene a los maestros y a los estudiantes contentos por igual.

EL ORGULLO DE SER MAESTROS
Son muchos los factores que hacen que la educación en Finlandia sea una de las mejores del mundo, pero uno de los temas clave, según varios expertos consultados por BBC Mundo, es la calidad de los profesores.
“El profesorado tiene un nivel de formación extraordinaria, con una selección previa tan exigente que no se compara con ninguna otra en el mundo”, le explica a BBC Mundo Xavier Melgarejo, un psicólogo y psicopedagogo español que empezó a estudiar el sistema educativo en Finlandia hace más de una década.
“Sólo entra en las facultades de educación gente con notas por encima de nueve, nueve y medio sobre diez. Son muy exigentes. Se les hacen pruebas de lectura, sensibilidad artística, de dominio de algún instrumento, de comunicación… Como resultado, las universidades sólo reclutan a un 10% de los estudiantes que se presentan.
Y para ejercer la docencia todos los maestros necesitan hacer una maestría.
La contraparte de esta exigencia es el reconocimiento. No necesariamente en términos económicos, ya que los sueldos de los educadores no presentan grandes diferencias con el resto de Europa (según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OECD, el salario básico de una maestro de primaria es de entre US$29.000 y US$39.000 anuales), sino sociales.
“Los maestros son considerados profesionales académicos y tienen la responsabilidad de desarrollar su trabajo, por eso no se ejerce sobre ellos un control excesivo”, le explica a BBC Mundo Anita Lehikoinen, Secretaria Permanente del Ministerio de Educación y Cultura de Finlandia.
“Esta profesión atrae a tanta gente porque ser maestro es un honor en Finlandia. Probablemente sea la profesión más valorada”, acota Melgarejo.
“Yo no soñaba con ser profesora, pero ahora me dedico a esta profesión y me gusta mucho”, explica Hilkka-Roosa Nurmi, una profesora de español e inglés que tiene experiencia como docente de estas lenguas en su país y en España.
“Aquí no es como en otros sitios, no tenemos tantas normas. Podemos elegir cómo enseñamos. Tenemos más libertad. Pero esto significa también más responsabilidad”, dice.

TÚ VALES LO QUE SABES
Otra de las razones por las que el sistema finlandés funciona es, en gran medida, porque la escuela es sólo uno de los engranajes del proceso educativo. Las otras variables de peso son la familia y la sociedad -de tradición luterana- donde hay un elevado sentido de la responsabilidad y donde se valora a las personas “por su formación y no por su situación socioeconómica”, dice Melgarejo.
Para darnos una idea, “en la cultura luterana uno se salva cuando lee la Biblia, se llega a Dios a través de la palabra escrita”. Y aunque hoy día las iglesias no estén muy llenas, el valor de aprender a leer y escribir ha quedado profundamente arraigado en la cultura finlandesa, agrega Melgarejo.
En esto coincide Lehikoinen: “la mayoría de los hogares están suscritos a uno o varios periódicos y ésta es una tradición que luego se pasa a los niños”, señala.
Los medios indirectamente también ayudan al aprendizaje de la lectura. “Todos los programas de televisión en lengua original, la mayoría en inglés, están subtitulados y eso impulsa a los niños a aprender a leer y a aumentar la velocidad lectora”, señala Melgarejo.
Pero también los finlandeses apuestan por la educación porque saben que como país pequeño, rodeado de vecinos poderosos como Rusia o Suecia y sin un arsenal de recursos naturales a su disposición, la cultura -su dominio en el ámbito del conocimiento- es lo que lo que les da la posibilidad de competir en una economía global.
Y puertas adentro, la excelencia en el nivel educativo se traduce “en un grado importante de cohesión social, que les permite a los finlandeses sentir que son parte de la sociedad, incluso en tiempos de crisis”, explica Lehikoinen.

LECCIONES PARA AMÉRICA LATINA
Cuando se dieron a conocer los resultados de la primera evaluación PISA (siglas en inglés del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes de la OECD) en el año 2000, el gobierno se vio inundado de visitas de delegaciones extranjeras que acudían a Finlandia para descubrir los secretos de la maravilla nórdica e implementarlos en sus propios países.
Alemania por ejemplo, azorada por sus resultados mediocres en la prueba, tomó nota del programa finlandés e introdujo reformas en su sistema.
¿Pero qué posibilidad tienen los países de América Latina, donde la educación pública está lejos de ser un orgullo, donde el sueldo de los maestros no está a la altura de sus responsabilidades y donde no existe un estado de bienestar como en algunos países europeos, de implementar un sistema educativo como el de Finlandia?
“No puedes copiar y pegar el sistema entero”, le dice a BBC Mundo Andreas Schleicher, responsable de las evaluaciones PISA, “pero puedes ver cómo los finlandeses saben quién es un buen maestro, cómo los reclutan, cómo les asignan las clases o cómo se aseguran de que cada niño se beneficie de lo que le enseñan”.
Melgarejo también cree que se pueden importar ciertos elementos, como mejorar la selección de buenos maestros, fomentar las bibliotecas públicas -ampliamente concurridas en Finlandia- y hacer que las familias contribuyan al proceso de escolarización.
Y quizá una lección útil para América Latina sea aprender cómo Finlandia afronta los cambios en el ámbito de la educación.
“Todo se basa en la confianza mutua y en la construcción de un consenso. Cuando planteamos grandes reformas educativas, por ejemplo, siempre involucramos a los maestros y a los alumnos, no se trata de órdenes del gobierno que los educadores tienen que acatar, son reformas que hemos preparado juntos”, afirma Lehikoinen.
Después esta descripción de Lehikoinen, Melgarejo y Schleicher, uno podría tender a imaginarse una clase en Finlandia como una situación idílica: un grupo de niños obedientes escuchando embelesados una clase magistral que interrumpen de tanto en tanto con una pregunta inteligente.
Nada más lejos de la realidad. Los niños hacen las mismas travesuras que en cualquier parte del mundo. Incluso, a veces, “cuando hacen las mediciones de educación es una paradoja porque aunque les va muy bien, cuando les preguntan si les gusta la escuela, siempre dicen que no. Quizá eso se deba al espíritu independiente de nuestros niños”, concluye Lehikoinen.

Fuente: Diario el Comercio